Según el profesor de la Universidad de Nueva York Mark Galeotti, el destino del 35% del dinero robado por Internet que se produce por ataques cibernéticos en el mundo es Rusia, lo que equivale a una cifra de entre US$2.500 y US$3.700 millones.

Putin y el Gobierno ruso se quejan amargamente de las constantes acusaciones que recibe su país de alojar a los mayores ciberdelincuentes del mundo. ¿Verdad, mentira?, todos los indicios parecen apuntar que esas lamentaciones son más fingidas que reales ya que las mayores mafias tienen su patria en Rusia.

Los rusos han tenido la fama de ser expertos en computadores, espionaje y matemáticas desde los tiempos de la Unión Soviética. Y en los últimos años diferentes ataques cibernéticos atribuidos a rusos contribuyeron a que se piense -sobre todo en EE.UU.– que en Rusia los hackers corren menos peligro de ser arrestados.

El mayor robo del siglo

Lo llamaron “el crimen en internet más grande de la historia”. Se robaron 160 tarjetas de crédito de 12 compañías en Estados Unidos. A una le robaron US$200 millones y a otra, US$93 millones. Las autoridades arrestaron a dos de los cinco hackers que, según los reportes, también tuvieron acceso durante dos años al sistema del Nasqad, la bolsa de valores electrónica más grande de Estados Unidos.

Los hackers eran rusos y la noticia, hace dos semanas, llevó a que senadores y periodistas en EE.UU. se preguntaran si “cibercriminales rusos causarían la siguiente crisis financiera en Wall Street”.

Spam y equipos zombies

Unos de los distribuidores de spam prominentes del mundo son de origen ruso, entre ellos “el rey del spam” Oleg Nikolayenko, acusado de repartir 10.000 millones de mensajes no deseados al día, y Georgiy Avanesov, sentenciado en Armenia a cuatro años en 2012 por hackear 30 millones de computadores.

La aparente inclinación de algunos rusos a hackear se remonta al legado de la Unión Soviética, según el profesor de estudios postsoviéticos de la Universidad de Toronto Vsevolod Gunitskiy.

“El énfasis del sistema educativo soviético en las matemáticas y la ciencia, combinado con el colapso económico post-comunista y la débil industria privada, significó que hubiese muchos ingenieros altamente capacitados pero pocos medios legítimos para que desarrollasen sus habilidades”, le dijo al diario The New York Times.

Pero para Leder el puente entre el legado soviético y la prominencia de los hackers rusos es muy débil.

“No obstante”, dice, “los rusos tienden a ser muy curiosos en temas de ciencia y siempre quieren llegar al origen de las cosas, características típicas de un hacker”.

Falta de cooperación

En el caso de las tarjetas de crédito en julio pasado, las autoridades estadounidenses tomaron la inusual decisión de nombrar y difundir la nacionalidad a los sospechosos del ataque cibernético a Wall Street.

Esto se interpretó como una bofetada a las autoridades rusas en un momento en el que, por el caso Snowden, las relaciones entre ambos países se gestaban en medio de alta tensión.

“Las relaciones entre los dos países sobre casos de hackeo han sido pobres durante la mayor parte de la última década y media”, le dijeron dos fuentes policiales a la agencia Reuters en ese momento.

“Si los rusos no van a cooperar con nosotros, está bien, nosotros vamos a dejar que todos sepan”, añadieron.

¿Tienen los hackers más licencia de opera en Rusia que en otro país? Leder no cree que las autoridades rusas sean más flexibles con los cibercriminales, sino que nunca han querido ser muy cooperativos con las autoridades estadounidenses.

Por otro lado, en muchos casos ocurre que los hackers rusos no pueden ser acusados por la ley de su país, porque los ataques se realizaron fuera de su territorio.

¿Sólo Rusia?

Pero más allá de si las autoridades rusas son flexibles o no con los hacker, varios casos de ataques cibernéticos han sido atribuidos a personas de ese país.

Diferentes virus de enorme impacto como Bagel, MyDoom y NetSky, por ejemplo, fueron gestados por rusos, según se reportó.

En enero de 2012 los medios de EE.UU. informaron que cinco hombres acusados de haber regado un gusano informático en Facebook y haberse robado varios millones de dólares en estafas en Internet estaban viviendo a plena vista en San Petersburgo.

Esto a pesar de que los ataques cibernéticos y la identidad del grupo, conocido como Koobface, habían sido comprobados por una investigación de Facebook.

Pero, según Leder, esta supuesta flexibilidad con los hackers, en caso de ser cierta, no es exclusiva de Rusia.

En la vecina Ucrania, por ejemplo, el hacker Dmitry Golubov, acusado de haber robado millones de dólares a bancos estadounidenses por fraude de tarjetas de crédito, fue liberado de prisión y ahora es líder del partido de Internet de ese país.

Y el año pasado Reino Unido le negó la extradición a EE.UU. a Gary McKinnon, acusado de haber hackeado computadores de la Nasa y el Pentágono en 2002.

Además de Rusia, países como Bulgaria y Rumania también tienen reputación de ser cuna de hackers.


FUENTES

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